Biografía

Prensa

El Punto de las Artes, 3/1990
1990. Sobre la exposición en la Galería Buades.

El tejido como pintura,
Teresa Lanceta

Galería Buades. Gran Vía, 16, 3.
Hasta final de marzo.

José Ramón Danvila

AUNQUE la tapicería haya tenido un recorrido histórico paralelo a la pintura, más bien como arte decorativo, menor o complementario, en Teresa Lanceta (Barcelona, 1951) el trabajo con el telar es una forma de pintar principalmente, por su cercanía espiritual y metódica con ciertos aspectos de la pintura actual, hecho que queda suficientemente demostrado al exponer junto a los tapices y alfombras, el complemento de pinturas sobra papel que, en parte son bocetos previos de aquéllos, y en parte, obras independientes.

La plástica, en última instancia, es crear imágenes, relacionarlas con un mundo determinado, llenarlas de contenido y utilizar unos medios materiales de expresión. Teresa Lanceta reúne con mayor o menor exactitud todos esos requisitos, por lo que sus obras no deben ser trasladadas totalmente a terrenos de lo decorativo. En esto late algo del espíritu del arte actual, ya que las herramientas y útiles clásicos se han sustituido con frecuencia por otros que comenzaron siendo novedad, y ahora son parte estable de ese universo estético nuevo. El uso, en cualquier caso, de esos medios depende de una serie de capacidades innatas y de necesidades por parte del artista que elige entre un abanico de ofertas materiales aquellas que coinciden con lo que quiere plantear o proponer.

Cuando, en 1985, Teresa Lanceta, que hacía años trabajaba los hilos, las tramas y el telar, conoce esos mismos trabajos en la artesanía marroquí, cambia toda la estructura de su obra. A partir de entonces viaja y conoce paisajes, tipos, costumbres, colores y cultura del sur de Marruecos. Va haciéndose a un mundo que, poco a poco, pasa del exotismo a la cotidianidad en sus análisis íntimos y descubriendo en él las enormes posibilidades que, desde entonces, trata de implantar en sus obras. Quizá el interés del asunto radique en que ese mundo ha pasado a sus tapices no en cuanto a las percepciones físicas, aunque las haya, sino a nivel de las impresiones e incluso de las emociones. Y tal vez por eso, en estos tejidos hay muy poco de la tradición y del tópico que el exotismo sugiere, y en cambio sí hay mucha relación con una línea de "modernidad" que, invisible, armónica y misteriosamente, el artesano marroquí da a su trabajo. Ese es el punto esencial de la obra de Teresa Lanceta: extraer de una obra primitiva, popular y casi folklórica, la carga actual, los conceptos de simetría y geometría, la valoración cromática, el espíritu abstracto, y de ahí buscar posibles conexiones con la pintura de hoy a través de los conceptos del minimal o de las tendencias estructuralistas, de los purismos y las correspondencias entre las imágenes y los significados.