Escritos - Writings

escritos propios

Mujeres e industria tabaquera en Alicante. XIVé premi Bernat Capó
2013. Primer premio. XIV Premi Bernat Capó Edicions El Bullent. València.


(FRAGMENTO)
Teniendo en cuenta que pasábamos más tiempo en la fábrica que con nuestras familias, las relaciones entre nosotras eran muy intensas, la amistad, el rencor y también el amor.
 He tenido siempre muy buenas compañeras y entre nosotras hemos hecho nuestro mundo y después estaba todo lo demás. Trabajando como locas 37 años. MA.P.R.
 
Antes del contrato definitivo, estas jóvenes estaban un año a prueba como aprendizas, durante ese periodo el casamiento suponía el despido; la que se casaba estando ya fija se la invitaba a dejar el trabajo a cambio de una dote. Como en aquellos tiempos de la dictadura las normas no preveían una situación de madre soltera, una chica quedó embarazada en el periodo de aprendizaje y al no casarse no pudo ser despedida. Todavía hoy conserva el apodo de “la mami” y ella misma se ríe al mencionar esta historia que cuentan sus compañeras con regocijo festejando la fuerza de la vida frente a la rigidez de las normas.
 
Una compañera entró con 18 años, se quedó embarazada y como no se podía casar siendo aprendiza, tuvo al bebé y después cuando pudo se casó. Cómo eran las normas entonces, lo mal que estábamos las mujeres, fatal, fatal. Vino a trabajar hasta el último día y al día siguiente dio a luz. MA.P.R.
 
Las nuevas trabajadoras eran adolescentes que aportaban alegría y vitalidad a las antiguas que eran familia y vecinas. Las maestras (=jefas) tenían que bregar con estas jóvenes que hablaban sin parar mientras trabajaban y que, a veces, como los sábados por la tarde, se arreglaban y se pintaban en los baños preparándose para ir de marcha. En este contexto se han de entender las historias de los aseos como refugios donde se hacía la manicura, hablaban y se ponían los rulos hasta que la introducción de máquinas más veloces les arrebató lo que la lentitud de las máquinas antiguas les había permitido.
Son jóvenes que empiezan a trabajar apenas finalizados los estudios primarios. Se hacen adultas allí dentro mientras comparten trabajo y vida. Las vivencias de unas sirven a las otras y el roce continuo les trae una de las experiencias más importantes de los seres humanos especialmente a esa edad, la amistad. Pero la amistad que crece entre los muros de la fábrica, no es el tú a tú de la amistad elegida, sino una amistad observada, en grupo, acrecentada por una convivencia continua y unos conocimientos, intereses y preocupaciones comunes. 
 
Algunos días nos quedábamos a comer a medio día en el comedor, encargábamos en el bar Molina bocadillos, ensaladilla y calamares,
-jolín con el calor que hace en verano ¿vamos a irnos a casa?, nos quedamos aquí.
Luego, antes de entrar, que entrábamos a las dos, nos duchábamos. Algunos días,
 -vámonos a la playa, por la parte del Castillo, comprábamos un pollo, llegábamos a la playa, nos mojábamos, nos comíamos el pollo, nos volvíamos a mojar, toda la cuesta pá arriba para ir otra vez a la fábrica. Recuerdo mucho las merendolas que nos hacíamos, comíamos pollo con berenjenas, con lo que fuera o había días que nos hacíamos sardinas con huevos fritos en las planchas. Entonces yo comía muchísimo y nos lo pasábamos muy bien. A.A.S.
 
Éramos una familia es la frase más repetida para describir sus relaciones. Es una amistad basada en un sistema similar al familiar que permite a personas con caracteres opuestos y distintos gustos comprenderse y aceptarse. Comparten experiencias similares basadas en unas relaciones asiduas y cercanas. Una convivencia estrecha y continua que une a los afines y a los dispares que acaban actuando como una familia: se crean grupos reducidos conectados entre sí formando un núcleo de mayor confianza, de ayuda y de solidaridad del que, como en la familia, los no pertenecientes están excluidos. Como en el seno de la familia, el roce trae cariño y las pasiones, entre ellas, la solidaridad, la comprensión y el apoyo mutuo lo que no impide los desacuerdos, las disputas, los odios y rencores. La amistad sirve de ayuda y de protección y… de presión y lucha contra el resto.
Las operarias son personas “encerradas” que amplían su mundo en el entorno del trabajo. Viajan a través de las conversaciones, conocen a través de las compañeras y pueden comparar y sopesar sus experiencias con las de los demás. Comparten historias, escuchan sueños, desilusiones y cuentan los suyos. Como grupo generacional, les ocurren cosas semejantes, se casan y tienen hijos al mismo tiempo. Se significan en la ropa y en el desparpajo.
 
-¿Te acuerdas cuando vino Lola Flores?, vino Lola Flores una vez allí, fíjate éramos chiquillas, con un señor bajito que era torero con un sombrero cordobés
-¿Lola Flores allí a la fábrica?
Claro…y el inspector cogió un puro y se lo metió allí en el chaleco. Y dijo el torero:
-Oiga con una banderilla el toro no se lidia con una banderilla, se lidia con dos.
- Si es verdad se lidia con dos.-Si que es verdad, las banderillas van por pares
Y entonces D. José cogió otro puro y se lo metió allí. A.F.G. y M.P.F.
 
Teníamos una compañera que te contaba a lo mejor una película y tardaba hora y media en contarte la película lo mismo que tardaba en el cine pero te contaba pelos y señales. ¿Será posible? Escuchándola nos hacíamos más producción de lo que estaba estipulado, es dinero aparte que te llevabas. Ya te digo, fábrica de mi vida. M.L.C.
 
Muchas son vecinas, vienen juntas; los novios, después maridos, van a buscarlas y a la espera de que salgan, hablan unos con otros y se hacen amigos. Tienen hijos que juegan juntos. Aún años después de cerrar la fábrica, siguen saliendo juntas. Hay grupos que todavía se reúnen a conversar una vez a la semana además de salir como amigas al cine, de compras o a pasear. Hay una vocación cigarrera muy arraigada en estos grupos, hablan todas a la vez que escuchan, llegando algunas a competir, en conversaciones recientes, en qué es lo que harían por volver a la fábrica. Como buenas cigarreras son algo tremendistas y las hipérboles no les faltan: dos de ellas daban dedos, una el meñique, la otra un dedo sin especificar cuál y otras volverían gratis.
 
Mi casa, si es que era como mi casa, es que era trabajar pero lo pasábamos muy bien. Muchos años, son desde los 18, es toda la vida ahí dentro y muchas horas seguidas. No es que te apetezca volver a trabajar pero sí que se echa mucho de menos. Son tus compañeras, son tus amigas, les cuentas toda tu vida, y además salíamos juntas y todo; seguimos saliendo juntas.
Son mucha confianza con los mecánicos. Sabes más de los mecánicos que de tu marido querrías saber. Es que con tantas horas, si va bien la máquina, estás charrando. R.G.E.
 
Entré por la hermana del jefe de Estado, el Caudillo, de recomendada. Entré a disgusto porque mi madre quería, yo quería ser peluquera. He vivido los mejores años de mi vida, he conocido gente que la quiero y me quiere con locura. Hemos compartido nacimientos, bautizos, defunciones, bodas; lo bueno, lo malo. Hemos reñido, hemos reído. Ha sido nuestra vida, ¿a dónde vas?, a la fábrica, ¿de dónde vienes?, de la fábrica. 8 horas, día tras día, mes tras mes. Han sido 37 años. A.M.A.
 
El trabajar te da independencia, te auto-afianzas tú, tienes más soltura para todo. Tienes amigas, te da otra perspectiva del mundo, todo, sí porque no eres tú solo, es otras cosas, a la otra le pasa esto y tú ya comparas lo tuyo con lo otro.
He procurado llevar las cosas lo mejor posible y me ha ido muy bien. He pasado unos años estupendos, trabajando. A mis mejores amigas las encontré allí. Últimamente ya se fue endureciendo, lo que ha pasado en todos los sitios, te van dando cada vez más trabajo cada vez más trabajo.
Yo no me he enterado de más de cuatro cosas… o yo no me he querido enterar. M.F.A.
 
Aquello ha sido como si yo hubiese ido a un psicólogo, mis compañeras conmigo, me han ayudado muchísimo, muchísimo. Yo las tengo como amigas, como hermanas, como algo mío. Si yo estoy en mi casa, yo me mato, yo me suicido. N.R.C.
 
Aquí en Alicante era como si fuera una familia porque hasta el sistema de trabajo, aun con fiesta, la gente de juerga y las máquinas trabajando y salía la producción pero claro para el sistema que tienen ahora mismo las multinacionales pues eso no vale pero la labor salía exactamente igual que está saliendo ahora lo que pasa es que ahora sale con más cantidad pero también hay más medios, todo muy mecanizado, muy electrónicamente hecho, todo eso ayuda pero el trabajo se hacía igual lo que pasa era que éramos una familia.
Estaba más a gusto en la fábrica que en mi propia casa y verdaderamente haces una amistad con la gente… Te pasas más de vida tuya con ellos. Éramos felices todos pero fue cambiar a la otra fábrica, la gente ya… nosotros mismos ya… discutíamos. R.C.M.
 
El valor que destacan unánimemente es la solidaridad en momentos de conflicto y de necesidad tanto dentro como fuera de la fábrica.
 
Una mujer maltratada por el marido y tenía que darle la nómina. A esa chica le hicimos “operación patito feo”, le cortamos el pelo y le comprábamos un tinte del pelo, le hice las uñas, todo esto las máquinas marchando, nos íbamos turnando. …ahí empezó ella a resurgir. M.T.A.
 
Cuando había un maltrato de un hombre a alguna mujer, las compañeras acogían a la mujer. Había algunas que le plantaban cara a ese marido.
Cuatro mujeres han cogido, en la puerta, al marido de una compañera y le han dado una. MA.P.O.
 
Pero no todas las mujeres mantienen esa relación estrecha con el resto de personal y con la fábrica. Hay quien tuvo fricciones que, en un ambiente tan cerrado, pueden ser lamentables y quienes estaban deseando escabullirse porque entraron por necesidad y la necesidad las mantuvo en sus puestos de trabajo hasta que pudieron jubilarse. Éstas últimas suelen ser bastante críticas y hablan con sarcasmo y dureza de su trabajo aunque, en momentos, también se dejen arrastrar por la emoción al recordar a sus compañeras, muchas fallecidas.
 
Recuerdo que a mi madre la felicitaban sus amigas por haber entrado su hija en la fábrica, yo por las noches lloraba pensando en que al día siguiente tendría que volver. La fábrica parecía una cárcel “pagada” pero al fin, una cárcel, con sus rejas dobles. No se veía el cielo ni se sabía si había sol o si estaba nublado.
Y por qué le han dado ese puesto a esa mujer o por qué le han dado esa máquina tan nueva y yo estoy toda la vida con esta carraca. Solamente había una escala social que alguna la pudo traspasar pero no por méritos propios sino por simpatías porque estábamos todas en el mismo nivel porque… ¿cómo prosperas con un nivel tan básico solamente siendo buena persona? A través de contactos.
Los últimos días de mi salida, me recorrí la fábrica (antigua) que estaba desierta, sin luz, sin máquinas, era tristísimo. Lloré todo lo que tuve ganas y más, alguna lucecita se veía, otra la distinguías por contraluces.
Me acordaba de todas mis compañeras que se habían ido, algunas que yo no creía que eran tan compañeras luego resulta que en el recuerdo fueron importantes para mí, todas las que habían fallecido. Yo sola, muy emotivo y yo que creía que odiaba a la fábrica porque había sufrido mucho, ese día me acordé de todo, de todo, entonces supe que quería a la fábrica, la había odiado pero también la había querido. M.A.P.R.