Biografía

Prensa

ELLE Decoración, nº 3, 12/1989
1989. 

TERESA LANCETA
EL TAPIZ REVISITADO

REINTERPRETANDO TEJIDOS MARROQUÍES TRADICIONALES, TERESA LANCETA TRASTOCA EL ARTE PRIMITIVO HASTA CONFIGURAR CON SUS TAPICES UN NUEVO VOCABULARIO PICTÓRICO. VICTORIA COMBALÍA NOS EXPLICA COMO ESTA ARTISTA HA TOMADO LOS TEJIDOS COMO EXCUSA PARA RECONSIDERAR LAS LABORES FEMENINAS

Victoria Combalía

Qué hay de nuevo en el terreno del llamado arte textil? ¿Qué hay de los tapices, macramés, alfombras y batiks? He de confesar que, durante años, les he tenido una cierta antipatía, y no por ellos mismos, francamente, sino porque la calidad solía ser tan baja que el ánimo para verlos cada día se debilitaba un poco más. Si bien durante el ocaso del siglo XIX y la primera mitad del XX tuvimos ejemplos espectaculares de diseños textiles, como los del grupo inglés Arts and Crafts, los de la francesa Sonia Delaunay o los de la alemana Gunta Stohl, lo cierto es que, en los años setenta, a medida que aumentaba la moda, menguaba su calidad.

Con la emancipación de la mujer, mucho más extendida a partir de los años sesenta, y con el resurgir de lo artesanal, tras el movimiento hippie y el Mayo del 68, las antiguas tareas femeninas de labores y manualidades pasaron a poseer apariencias aparentemente más modernas, más cercanas al arte experimental. En realidad, sin embargo, sucedió que lo textil se estaba convirtiendo en una suerte de refugio de mujeres artistas de capacidades más bien mediocres, o bien en un reciclaje de mujeres de mediana edad deseosas de trabajar en algo más o menos creativo sin abandonar tareas específicamente femeninas. Y así, salvo honrosas excepciones (como la de Aurelia Muñoz, por ejemplo), vimos proliferar, o bien simples trabajos manuales o bien tapices que, en la línea de un Grau Garriga, pretendían ser innovadores por el simple hecho de introducir tridimensionalidad, unos colores chocantes o unos materiales inusuales.

Sin embargo, ha habido también varios ejemplos de la utilización de lo textil con conceptos totalmente renovadores. En estos últimos años, varias artistas han tomado los tejidos como excusa para reconsiderar, positiva o irónicamente, las tradicionalmente consideradas labores femeninas. Así, la americana Miriam Shapiro inventa lo que ella llama el Femmage (una derivación de collage y femme, mujer); Rosemarie Trockel borda las palabras Cogito, ergo Sum, en una bufanda, y Lisa Resteiner borda frases escritas con alfabeto fenicio en piezas de lino.

Pero ahora vamos a hablar de Teresa Lanceta, barcelonesa de origen, que ha residido en Marruecos y en Madrid, y de quien podemos admirar una gran exposición en el Museo de la Indumentaria de Barcelona. Teresa es la autora de unos tapices caracterizados por ser planos e inspirados en motivos extraídos del arte primitivo. Pero en esta ocasión, y dado que esta exposición se realiza en un museo (y, además, de la indumentaria), Teresa Lanceta ha propuesto una original intervención: a un lado, coloca un tejido marroquí tradicional, que suelen ser cojines de jaima y capas y, junto a él, añade su propia versión.

De este modo, su trabajo se engarza en una doble vertiente: la de la artesanalidad en sí misma, y la de una dimensión totalmente conceptual, puesto que no sólo se plantea cuestiones sobre estos tejidos tradicionales, sino que, además, los reinterpreta. Una de sus obras más radicales es, en este sentido, aquella en la que, a un lado, aparece un tejido marroquí y, a su derecha, un vestido que no es otro que el de su madre. La artista quiere contraponer, así, la sencillez, respetabilidad y sobriedad colorística del arte primitivo frente al "barroquismo" de los estampados occidentales, con sus rosas en colores pastel y su complicada trama de sombras.

Si las bandas de los tejidos primitivos se tejen horizontalmente, Teresa Lanceta las trastoca, colocándolas en su obra en posición vertical. Allá donde en el arte primitivo hay serialidad, simetría, repetición, Teresa Lanceta reubica y recompone mediante sus propias leyes: aísla motivos, agranda unos, suprime otros, amplía vacíos.., hasta configurar un nuevo vocabulario. Y éste es, por paradójico que parezca, muy pictórico: los ecos de Klee y de Malevich, pero también los de la nueva geometría, están presentes. (Sería interesante comparar este trabajo con la obra de Sean Scully, recientemente mostrada en Madrid). Y así, aunque cada tapiz se acompañe de su referencia, los tejidos por Teresa Lanceta se sostienen por sí mismos como creación autónoma. En este universo de colores y formas, de gran fuerza plástica y de enorme riqueza poética, un zigzag puede convertirse en un abstracto oleaje; unos rombos, en diminutos estandartes; unas aspas, en magníficas estrellas navegando en un azul de cielo o de fondo de mar... que permiten al espectador hacer volar su imaginación y que nos retrotraen a la frescura, a la limpidez de aquellas primeras vanguardia pictóricas.